1 septiembre, 2016

Juan José Poyg

Juanjo_dentroNací en Huelva, un pequeño lugar con una sobrecogedora naturaleza capaz de dar sensibilidad y amor por la belleza a quien simplemente se acerca a ella. Especialmente en su sierra y el litoral cercano a Punta Umbría. Unas partes de mí son de ahí. Y aunque mis abuelos nacieron en Huelva, por mi físico nada andaluz y mi apellido más bien de origen Bretón otras partes siempre fueron de más allá del camino.

Nacer y criarme en una frontera ha sido definitorio. Entre un río y un mar, el norte y el sur, Portugal y España, “Ibero-y américa”, un pasado colonial y una industrialización feroz. Es este intercambio dinámico, este territorio mestizo, en conflicto, y trasfronterizo; Uno de los elementos que mejor me explican en mi construcción personal y profesional.

En una parte soy artista. Entregarme a un proceso creativo, dar forma y expresarlo con varios lenguajes artísticos. Es parte de lo que hago y me ha ocupado desde siempre. Dibujé apasionadamente desde que pude agarrar un lápiz, después la tinta, viñetas, acrílico, óleos, técnicas mixtas y algo de escultura. Convivir con imágenes y colores durante tantos años resultaron un refugio y fuente de nutrición fabulosos. Por la habilidad y la cantidad de tiempo inmerso siempre pareció a quienes me rodeaban que me dedicaría profesionalmente a ello. Y lo hago aunque alejado de las salas de exposiciones, en una forma que no podía imaginar.

Fue determinante descubrir el cuerpo. Que ha sido y es uno de los ejes de mi trabajo, conmigo y con los otros. Si pudiese elegir una ocupación para una próxima vida diría danzar. Artes marciales a los 9 años; teatro desde los 12 hasta hoy y bailar. Disfrutando en la adolescencia con el break y los bailes de salón hasta años de danza contemporánea o el contact, más tarde.

Un continuo ir y venir entre lo artístico y el trabajo personal y terapéutico: formaciones escénicas, movimiento danza terapia, meditación, escuelas de danza, psicodrama, río abierto Buenos Aires, la creación de compañías y espectáculos, movimiento auténtico.

Coqueteé con el conservatorio de música mientras me nutrí durante años de mi querido coro de cámara. Escribía para exorcizar demonios, poesía y relatos, pasaba por el grupo de escritura madera húmeda, y jugaba interminables partidas de rol.

En otra parte soy maestro. Fue a los 17 años cuando comencé a llevar grupos. Primero en Antares donde aprendí y ensayé amar la educación en relación con la naturaleza, y forjaría amigos que me han acompañado toda la vida. Estudié y practiqué mucha pedagogía durante años, enseñé y aprendí dentro y fuera de las instituciones públicas. Esta parte ha estado siempre ligada al trabajo comunitario y los derechos sociales. Delegaciones de alumnos, activismo cultural, comencé a militar a los 14 en un grupo pacifista y antimilitarista, formando parte de ese movimiento durante años. Entraba y salía de agrupaciones y acciones ecologistas.

Fui director de una ong pro derechos de los migrantes y la interculturalidad. Elaboré material didáctico sobre creatividad y educación en valores, enseñé a profes, creamos grupos de hombres por la igualdad de género y nos ayudamos a seguir, hice mucho trabajo con grupos de mujeres donde me formé esencialmente, y los equipos de mediación en conflicto. Identidad y conflicto, ser extranjero y dejar de sentirse extraño, y el desequilibrio mental y emocional eran los campos por los que más me moví.

En otra parte soy psicoterapeuta. En gran medida gracias a mi padre y mi madre y sus sombras apareció mi talento para entrar en una relación de ayuda con el otro y de escucha mutua que tanto practiqué en el contexto

psicoeducativo. Desde muy pronto busqué respuestas para sanar heridas y reparar los vínculos amorosos que nos unen.

Después de formarme en psicoterapia bajo diversos enfoques y psicología llevo 10 años acompañando terapéuticamente a personas parejas y familias a adentrarse en sus laberintos internos, y salir al mundo a compartirse. Abordando desde conflictos existenciales, relacionales, o desequilibrios severos como: trastornos de conducta alimentaria, traumas por abuso, trastornos de la personalidad.

A día de hoy todas estas partes van encontrándose cada vez con mayor fluidez y menor separación.